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viernes, 3 de julio de 2009


“El hombre puede recurrir a la prostituta por necesidad sexual o porque le gusta. ¿Sabés por qué? Por la fantasía que uno tiene, tal vez tu novia no te hace ciertas cosas. Y vos sabés que a la otra mina le decís ‘Hacé esto’ y lo hace, porque vos le estás pagando. No te van a decir: ‘No, yo no lo hago’. Y es una fantasía que el tipo quiere que se le cumpla. Mis amigos fueron todos porque dicen que son tremendas. Bah, tremendas en el sentido de que hay morochas muy lindas. Las brasileñas son muy lindas, y las venezolanas.” Cuando este hombre expresa “‘Hacé esto’, ella lo hace porque le estás pagando”. El imaginario social prostituidor es una muestra de lo instituido. Veremos cómo la mujer está colocada en el lugar del goce del otro, no en el lugar del deseo del otro, es lo “tremendo” de sus fantasías pero, sobre todo, lo excita saber que ella está obligada a realizarlas: otra vez vemos la sexualización de la inermidad y del ejercicio del poder. Pero él no lo reconoce en sí mismo. Lo “tremendo” es desplazado y depositado en ella. El mismo hace un intento de rectificación poniendo el énfasis en la belleza cuando dice: “Bah, tremendas... son muy lindas

“Ahora que las mujeres se liberaron, uno no tiene necesidad de ir y pagar. Te ahorrás el costo.” Este joven ironiza sobre el rol de la joven que se avenga a mantener relaciones sexuales, y en general sobre la liberación sexual de las mujeres: es mal visto que ellas elijan libremente acerca de su comportamiento sexual, porque de esa manera ellos pierden el control, y muchos hombres no toleran esa pérdida, pues no accedieron a una independencia interna tal que les permita relaciones de paridad y confianza. Nuevamente vemos cómo se equipara a las mujeres liberadas del control masculino con “putas”, que en este caso no les cobran. La libertad sexual de las mujeres es entendida e implementada por estos varones como la ventaja que ellos tienen ahora para acceder a relaciones sexuales; las consideran aptas para actos sexuales casuales, con la connotación de desechables. Es otra instancia de control y dominio.

A veces buscan mujeres por su belleza o por su educación. Estos casos evidencian que valoran a la mujer como botín: lo que ellas representan. El nexo es emblemático: él, si “la tiene”, participa ilusoriamente de las características de ella.

En el mundo, anualmente, alrededor de cuatro millones de mujeres y niñas son ingresadas a la prostitución. En la Argentina, cientos de ellas son secuestradas y desaparecidas por las redes de proxenetas, y muchas han sido y están siendo asesinadas. Como expresaron los jueces del Juicio de Nuremberg sobre los crímenes de lesa humanidad, no se trata de problemas individuales, sino de un sistema que los produce.

* Convocante de la campaña “Ni una mujer más víctima de las redes de prostitución”

atte: yo.. Clauudio M jaja!

2 comentarios:

Nabyll Valdez Salinas dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Nabyll Valdez Salinas dijo...

Algunos no se dan una idea de lo que sufre esa mujer por "complacer" esos deseos, los que la mayoria de los hombre no entienden que en este mundo no siempre se le van a cumplir todos sus deseos (y más los sexuales), no se conforman con su novia/esposa/huesito y siempre buscando a otra, pero piensan que por el hecho de llamarse "prostituta" no tiene sentimiento, ni alma, ni corazón.. peor sabes qué? SE EQUIVOCAN, la prostituta es TAN mujer como cualquiera.
Porque las mujeres podemos ser cualquier cosa pero no por eso somos más o menos mujer, como nos clasifican los hombres o mejor dicho la mayoría.
Asique conformate con tu presente y elegi una mujer prospera para tu futuro.

DE:"¡ No queremos más mujeres sometidas a la violencia masculina, y no solo la agresión física sino también verbal !"
Nabyll Valdez Salinas.